martes, 9 de diciembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 10

 París


Soñé que soñé un inmenso vergel,
soñé que soñé luces de pasión,
soñé con soñar desde mi colchón
que por soñar soñaba con tu piel.

Pero tu piel se mudó cascabel,
de tus brazos afloró el armazón,
en piedra se tornó tu corazón
y tu tierna sonrisa en un laurel.
 
Brotaste París de la tierra fría,
te izaste sobre la antigua neblina
como quien toma su hogar con hombría.
 
Admiré Notre Dame, tan albina
el discurrir del Sena y su osadía,
y, cómo no, la Torre concubina.

Juan E. Liébana Cazalla


viernes, 5 de diciembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 9

 Palabras y silencios


Con los sonidos que aletean
por encima de mi cabeza
construiré un collar de palabras
sinceras, y no faltarán:
Besos y abrazos.
Sombra en la luz.
Recuerdo en el olvido.
Amor en el desamor.
Cariño en la desunión.
Misterio en la claridad.
Amistad en la enemistad.
Ternura en la brutalidad.
Ensueño y realidad.
 

Y entre ellas insertaré como perlas
los tenues silencios;
estallará el nácar como pompas de jabón,
y por un momento reinará la sombra callada
antes de que la profunda penumbra nos invada,
antes de que mis labios busquen entre las palabras
una nueva esencia.
 
Así, quizá aprenda algún día,
la importancia de las palabras,
y el secreto que guardan
los silencios.

Juan E. Liébana Cazalla


jueves, 4 de diciembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 8

 Oscuridad


Cuando la oscuridad me obsequia,
con su manto de tristeza,
me pierdo en ella.
 
Entonces dejo de ser el que soy,
o no, quizá siga siendo yo
u otro, y a la vez el mismo.
 
Me es tan difícil distinguirme.
 
Mi sombra es tan oscura,
se vuelve siniestra, casi profunda,
es como si la oscuridad centellease
con estridentes tonos azulados
tan brunos, tan radiados, tan…
 

Cuando la oscuridad me oculta,
una segunda piel de tela sombría
me viste;
sedienta de mi cuerpo,
se amorfa e hilvana,
sugestiva;
se adhiere y cubre cada poro
como un pozo del desierto
ofusca al sediento.
Me absorbe, lame, penetra,
hasta la insana impudicia,
hasta la cruel impiedad.
 
Entonces,
cuando la oscuridad es mi sayo,
sólo entonces,
me siento solo y abandonado.

Juan E. Liébana Cazalla