Oscuridad
Cuando la oscuridad me obsequia,
con su manto de tristeza,
me pierdo en ella.
Entonces dejo de ser el que soy,
o no, quizá siga siendo yo
u otro, y a la vez el mismo.
Me es tan difícil distinguirme.
Mi sombra es tan oscura,
se vuelve siniestra, casi profunda,
es como si la oscuridad centellease
con estridentes tonos azulados
tan brunos, tan radiados, tan…
Cuando la oscuridad me oculta,
una segunda piel de tela sombría
me viste;
sedienta de mi cuerpo,
se amorfa e hilvana,
sugestiva;
se adhiere y cubre cada poro
como un pozo del desierto
ofusca al sediento.
Me absorbe, lame, penetra,
hasta la insana impudicia,
hasta la cruel impiedad.
Entonces,
cuando la oscuridad es mi sayo,
sólo entonces,
me siento solo y abandonado.
con su manto de tristeza,
me pierdo en ella.
o no, quizá siga siendo yo
u otro, y a la vez el mismo.
se vuelve siniestra, casi profunda,
es como si la oscuridad centellease
con estridentes tonos azulados
tan brunos, tan radiados, tan…
una segunda piel de tela sombría
me viste;
sedienta de mi cuerpo,
se amorfa e hilvana,
sugestiva;
se adhiere y cubre cada poro
como un pozo del desierto
ofusca al sediento.
Me absorbe, lame, penetra,
hasta la insana impudicia,
hasta la cruel impiedad.
cuando la oscuridad es mi sayo,
sólo entonces,
me siento solo y abandonado.
Juan E. Liébana Cazalla

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