viernes, 21 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 7

 No te quiero


Aunque tú creas, crees, que no te quiero,
pienses y me sometas al tormento
del vil desprecio del que me lamento,
hablando quiero ser tu compañero,
 
y abrir un paso en el desfiladero
que comunique tu corazón lento
con mi ardiente vientre todo el hambriento
y tener la pasión del caballero,
 

y urdir algún mensaje placentero
que calme de tu voz: que no te quiero,
que soy por desgracia un bandolero.
 
Falso es que no te quiero, que no te amo,
sepan ya que el amor es mi reclamo,
en ti mujer, muy firme lo derramo.

Juan E. Liébana Cazalla


jueves, 20 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 6

 La mariposa


Un dócil enjambre de mariposas
simularán el cerco de la luna
al atardecer claro del verano.

Irá la brisa calma sosteniendo
el heno suspendido y casi inmóvil
en el revoloteo inmaculado.
 
En contraste con el senil añil
aleará grácil una reina nívea
por los confines del jardín divino.
 
Más allá del eco y la penumbra
alcanzará por noble el libre cielo
¡oh tú, albura impecable! Virgen suave.
 
Retozará en el terciopelo azul
como rocío en el áureo templo
sus alas, punta de sombra turquesa.


Sin apenas esfuerzo solo un tenue
vaivén, la posará debilitada
sobre la hoja que será su casa.
 
Y allí posada soñará su largo
vagar, qué flexible son unos días
como ochenta años moramos de azar.

Juan E. Liébana Cazalla


miércoles, 19 de noviembre de 2025

Libro de Sal - Poema 10

 Hay una luz en tus ojos


Hay una luz en tus ojos                     
que, acaso, yo veo solo;
y una luz en tu mirada
que el miedo desbarata.
 
Hay una luz en tu cara
que me quema como el hielo
y me agrieta como el pliego
el tacto de la piel clara
 
La luz se hace blanda niebla
cuando emerge la tristeza
y días nublados pueblan
la sombra de tus ojeras.
 
Hay una luz en tus ojos
que ni la penumbra aleja
ni puede la negra pena
domeñar su tierno acoso.
 

Pero con la primavera
cuando el verde sol te alcanza
hay una luz a tu vera
que a todos nos avasalla.
 
Y en los días gloriosos,
seducido, hasta logro,
 
y acaricio los colores
que envuelven tu testuz,
un arco iris oler
y etéreo, besar tu luz
 
y sentir contra el tacto de mis dedos
la caricia iluminada en tu piel.


Juan E. Liébana Cazalla


lunes, 17 de noviembre de 2025

Libro de Sal - Poema 9

Beso de luna


Tengo una flor para darte,
apenas habla de dolor,
habla de ti,
del dulce son del corazón,
habla de mí,
de la promesa del amor,
murmura de ambos
tiernas estrofas,
a la lánguida luz
de la luna pálida.
 
Con esta flor te doy su luz
ella, que anida en mí,
escondida;
mucha no es,
pero es para ti.
Acéptala con un leve suspiro,
guárdala como un beso de rocío,
y así refresque de tu recuerdo,
el beso de luna,
que en la noche enamorada
un día lejano te ofrecí.
 
Con esta luz te di mi ser,
pobre era y pobre es,
lo sé,
pero a pesar de los pesares,
soy cuanto eres, y así, soy cuanto soy.
Toma, si acaso, el tormento de mi voz
y ocúltalo, ocúltalo,
tú que supiste comprender,
por siempre,
la luz de mi amor.


Juan E. Liébana Cazalla


Libro de Sal - Poema 8

 Ahora

Ahora,
que te miro,
casi sorprendido,
no te veo.
¡Qué fue de ti!,
de tu sonrisa fresca,
casi franca,
como el manantial blanco
donde jure:
las nubes y sus formas,
la luna adormecida,
y la tierra toda para ti.
 
Ahora,
que te miro,
casi perplejo,
no te veo.
¡Qué fue de las alondras!,
tal vez nunca existieron,
quizá algo más alumbrado por la fantasía,
esa gran embustera,
la farsa enfermiza donde se adormece tu mirada,
ungida de falsas expectativas,
tentadora,
poseída por el recuerdo, siempre amargo,
de un tiempo anterior
donde el mundo era luz
y no un trágico fraude.
 
Ahora,
que te miro,
casi cano,
no te veo.
¡Qué fue de ti!,
de tu palabra,
de ese verso fogoso,
del aliento primaveral
que todo lo inundaba,
esplendoroso lo ocupaba
y me acogía,
casi silencioso,
en tu pecho y en tus manos
y ahora,
ya casi transparente,
te miro y no te veo.

Juan E. Liébana Cazalla


viernes, 14 de noviembre de 2025

Libro de Sal - Poema 7

La niebla del rumor



Cuando salgo te busco en las tormentas;
si puedo miro tu reflejo en el mar,
converso en la lengua de los espejos
con el aire que tiene algo por dar.

Respiro del viento de la espesura
el incierto aroma, caricia en tu piel.
Si puedo busco el cerco de hermosura
cuando admiro mudo tus labios de miel.
 Y de la luz en la niebla, no hablaré;
obviaré las calles umbrías de amor,
sólo, el beso de tus labios sellaré.
 
Así dormida entre la lluvia y el clamor
la mirada de tus ojos buscaré
temeroso de que todo sea un rumor.


Juan E. Liébana Cazalla

jueves, 13 de noviembre de 2025

Libro de Sal - Poema 6

 Estos miedos…  

 

Yo no me asusto de ti;
ni de las astutas mujeres
que me lastiman adrede.
 
Yo no me espanto de ellos;
ni de los engreídos hombres
que estúpidos me agreden.

Yo no me aterro de aquellos;
ni de los inquietos muertos
que en tinieblas me transgreden.
 
Yo no me escondo de estos;
ni de los infaustos fantasmas
que pueblan mis cansados sueños.
 
Yo solo me temo a mí;
mucho más y sin dudarlo
que a todos esos extraños.

Juan E. Liébana Cazalla


miércoles, 12 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 5

La princesa 


La princesa de este cuento está triste,
su melancolía va más allá
de una calabaza o de un simple chiste.
 
Más turbada está la pobre mamá:
no consigue por sus méritos propios,
casar a su hija con el gran Rajá.
 
Qué urna de cristal sin grano, ni acopios.
Llora la princesa sin su zapato,
la aya busca el cántaro de los opios.
 
Sin comida el pueblo, yo sin boato.
En el ventanal, la niña suspira
por el jardinero de trato grato.
 
Mísera está, en el castillo de la ira.
Muerto es, quien endulza la fértil tierra
si no hago de la astucia mi mentira.
 
El Rajá me oirá o será la guerra.
¿Buen aya, es hora de ir al jardín?,
tengo el alma en pena y mi ánimo yerra.
 
¿Porqué el Rajá me agasaja sin fin?
Ámame junto a la acequia dorada,
cultiva en mí, la raíz del jazmín.
 
Quiere tomar mi carne bronceada.
Esta noche cuando salga el lucero,
en mi cuarto te espero ilusionada.
 
Será un concubinato placentero.
Tengo de jazmín el vientre cuajado,
mi culpa viene de ti, jardinero.
 

Dejaré la turbación por el grado.
¡Madre mía, que estoy enamorada!,
de ese guapo gañán, nuestro criado.
 
Del harén me haré dueña bienamada.
¿Morirás bajo el hacha sanguinaria?
No, mientras sea princesa preñada.
 
El criado a la mazmorra corsaria.
Pobre de mí, gestaré oculta y sola,
sin el calor de su dulce plegaria.
 
El niño será del Rajá, aureola.
Mi hijo será el vástago de mi madre,
¿pero se tragará el Rajá esta bola?
 
El rajá no reparó en el descuadre.
Soy la princesa más desdichada,
sin hijo, sin amor y sin caladre.

Juan E. Liébana Cazalla


martes, 11 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 4

 Ira


Me escandaliza la afectada boca
esta lumbre que quema, desgraciado,
me consume y me pudre, desolado,
como broza de bilis que me toca.
 
Turbia sube bravía y como loca,
toma posesión como dios alado
de la rabia que trastorna mi estado,
transformando tierna alma en dura roca,


Reniego de ti, pasión, negra flecha,
fantasmal frontera, feroz abismo,
vienes como mujer insatisfecha,
 
a gozar sin reservas mi simplismo,
a confundir mi voz siempre maltrecha
en un fuego que me queme a mi mismo.

Juan E. Liébana Cazalla


viernes, 7 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 3

 Extrañación


Lejos quedó ese mar que eran tus ojos,
esa mirada pícara en complot,
esa sonrisa, luz de luna plena
con que atraer reflejos de otro mundo,
otra llama, otro espíritu, otro tiempo.
Lejos voló ese verbo traicionero.
En mí, sonidos tristes atronaron
como un raro bramar martirizado.
Durmieron los espectros del pretérito,
cayó el velo abrasado de este duelo,
duelo en brumas, partió la ciega pena.
Hoy que extraño, nublada tu presencia.
Hoy, que tu voz susurra cantarina
y tu sonrisa pinta en los espejos
solitarios del río, sueño el sueño
de soñarte más viva en mi recuerdo.


Juan E. Liébana Cazalla


miércoles, 5 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 2

 Espuma y viento
 
 
Imaginando siempre te recuerdo
junto a un mar de olas espumosas,
cielo azul, viento blanco como acuerdo
y un jaspeado de aves perezosas.
 
Fantaseando siempre te imagino
sentada sobre la arena cálida,
dorado sol, crestas de turbio lino,
mariposa eterna en su crisálida.

Cuando el viento espumea en mi memoria
te evoco soñadora como un lienzo:
tu faz perenne, hermosa, dilatoria.
 
Siempre que el viento es espuma ilusoria
y tenga yo entre mis sueños, tus sueños
perdurará la esencia de esta historia.


Juan E. Liébana Cazalla

martes, 4 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 1

Ausencia


Brusca incertidumbre, pétalo añejo,
loca embestida del desasosiego,
alimaña ajada, turbio bermejo,
quebranto somnoliento que desamo;
yo que te vi por el camino viejo,
más allá de los senderos del sueño,
yo que te vi atravesar el espejo
que guarda pura la línea del cielo;
ya no recuerdo tu tierno gracejo,
ni tu sedoso olor a madreselva,
ni tu semblante tan cariparejo;
sólo esta privación, la desazón,
esta peste inhumana, fuerte rejo,
con que mirar y no verte ni en sueños.

Juan E. Liébana Cazalla

lunes, 3 de noviembre de 2025

Libro de Sal - Poema 5

Compasión y orgullo


Dentro, en la botella de ron anejo,
a cuatro pies del estúpido gato,
guardo horas y lamentos callados
y hasta arrugado, amores desatentos
de intemporales sueños demorados.


Los sueños son brumas, ajena al canto,
embadurnado de alcohol grasiento,
descorazonado, la flecha y el dardo,
el mástil hecho de palo de santo
y el alma apenada grita un lamento:


 
“No me mires de lado, furiosa, amor,
ocultando tus labios enlodados
de la tierna flor, promesa y secreto
de un triste mañana roto y amañado
por la compasión del enamorado,
por el siniestro orgullo, él, siempre ajado.”


Juan E. Liébana Cazalla