miércoles, 12 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 5

La princesa 


La princesa de este cuento está triste,
su melancolía va más allá
de una calabaza o de un simple chiste.
 
Más turbada está la pobre mamá:
no consigue por sus méritos propios,
casar a su hija con el gran Rajá.
 
Qué urna de cristal sin grano, ni acopios.
Llora la princesa sin su zapato,
la aya busca el cántaro de los opios.
 
Sin comida el pueblo, yo sin boato.
En el ventanal, la niña suspira
por el jardinero de trato grato.
 
Mísera está, en el castillo de la ira.
Muerto es, quien endulza la fértil tierra
si no hago de la astucia mi mentira.
 
El Rajá me oirá o será la guerra.
¿Buen aya, es hora de ir al jardín?,
tengo el alma en pena y mi ánimo yerra.
 
¿Porqué el Rajá me agasaja sin fin?
Ámame junto a la acequia dorada,
cultiva en mí, la raíz del jazmín.
 
Quiere tomar mi carne bronceada.
Esta noche cuando salga el lucero,
en mi cuarto te espero ilusionada.
 
Será un concubinato placentero.
Tengo de jazmín el vientre cuajado,
mi culpa viene de ti, jardinero.
 

Dejaré la turbación por el grado.
¡Madre mía, que estoy enamorada!,
de ese guapo gañán, nuestro criado.
 
Del harén me haré dueña bienamada.
¿Morirás bajo el hacha sanguinaria?
No, mientras sea princesa preñada.
 
El criado a la mazmorra corsaria.
Pobre de mí, gestaré oculta y sola,
sin el calor de su dulce plegaria.
 
El niño será del Rajá, aureola.
Mi hijo será el vástago de mi madre,
¿pero se tragará el Rajá esta bola?
 
El rajá no reparó en el descuadre.
Soy la princesa más desdichada,
sin hijo, sin amor y sin caladre.

Juan E. Liébana Cazalla


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