Hay una luz en tus ojos
Hay una luz en tus ojos
que, acaso, yo veo solo;
y una luz en tu mirada
que el miedo desbarata.
Hay una luz en tu cara
que me quema como el hielo
y me agrieta como el pliego
el tacto de la piel clara
La luz se hace blanda niebla
cuando emerge la tristeza
y días nublados pueblan
la sombra de tus ojeras.
Hay una luz en tus ojos
que ni la penumbra aleja
ni puede la negra pena
domeñar su tierno acoso.
Pero con la primavera
cuando el verde sol te alcanza
hay una luz a tu vera
que a todos nos avasalla.
Y en los días gloriosos,
seducido, hasta logro,
y acaricio los colores
que envuelven tu testuz,
un arco iris oler
y etéreo, besar tu luz
y sentir contra el tacto de mis dedos
la caricia iluminada en tu piel.
que, acaso, yo veo solo;
y una luz en tu mirada
que el miedo desbarata.
que me quema como el hielo
y me agrieta como el pliego
el tacto de la piel clara
cuando emerge la tristeza
y días nublados pueblan
la sombra de tus ojeras.
que ni la penumbra aleja
ni puede la negra pena
domeñar su tierno acoso.
cuando el verde sol te alcanza
hay una luz a tu vera
que a todos nos avasalla.
seducido, hasta logro,
que envuelven tu testuz,
un arco iris oler
y etéreo, besar tu luz
la caricia iluminada en tu piel.
Juan E. Liébana Cazalla

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