“La alegría, la emoción o la satisfacción son más
importantes
en occidente que en
oriente, dónde se aprecia más la calma”
Daniel
Kahneman
Muchos admiran de las emociones,
la dualidad de la creación directa,
como si cumplir un fin fuesen los dones
dentro de una vida de felicidad perfecta.
Hoy se busca una audacia diferente,
no basta solo un fin o la conmoción,
sino algo íntimo, un relax para la mente
y así descubrir el aroma de la abstracción.
Los europeos de vuestro insigne mundo
tarde comprendéis que el triste apego
no es regocijo, menos un regalo rotundo.
Sois mentes ignorantes al don del sosiego.
Aprendéis despacio, con extrema lentitud,
la calma es valor en alza, íntima plenitud.
Juan E. Liébana Cazalla

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