viernes, 10 de octubre de 2025

El libro de las abstracciones' - Poema 58

“Dos cosas llenan mi ánimo de admiración y respeto:
el cielo estrellado sobre mí y la moral que habita en mí”
Immanuel Kant
 
 
 
Saber fue siempre un riesgo increíble.
Saber implica aceptar lo admirable.
Saber siempre exige vencer el miedo
y abrazar lo desconocido con denuedo.
 
Aunque el razonamiento humano es finito,
y el desasosiego que genera es pura libertad,
no por eso deja de ser una hermosa realidad.
Es como un pórtico al interior de lo inaudito.

 
La ley que os gobierna es aún más pavorosa:
Os obliga a ser seres de moralidad estricta,
casi ejemplares para los demás y adicta
a la seducción innata de la necesidad ansiosa.
 
Debes ser en cada situación excepcional,
así lo dictamina vuestra libertad personal,
libertad personal exclusiva y funcional
que fría emana de una voluntad imparcial.
 
Y si en las acciones que dicta la moral
existe la posibilidad de la arbitrariedad,
que ésta sea producto de la necesidad
y no un fin para conseguir algo ilegal.
 
Sois polvo de estrellas con una corta racionalidad,
pero no centellearéis si la moral no es una realidad.


Juan E. Liébana Cazalla


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