“La humanidad tiene una moral doble: una predicay no practica y otra que practica y no predica”
Bertrand
Russell
De la integridad espero,
la pureza de la palabra,
la palabra, arma que labra
las nobles voces del acero.
Las palabras retuercen la dúctil ideología
a la conveniencia de los falsos oradores,
sin importar demasiado los opositores
ni lo que deja en el camino su fiera altanería.
La moral es principio innato de la humanidad.
La conciencia dicta unas normas sencillas
que todos deben ejecutar a pies juntillas,
sin menospreciar ni un ápice su integridad.
¿Por qué entonces burlones jugáis
al nefasto juego de la doble moral?
Todos, afín, cumplan la regla real
de servir a las leyes que os otorgáis.
En este juego cruel no importa ser varón
o mujer, los dos, por igual, están sometidos
al control de la realidad y principios recibidos.
Todos deben acceder al equilibrio del perdón.
No existe sociedad sana si sus constituyentes
aceptan la desigualdad entre sus componentes.
Juan E. Liébana Cazalla

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