miércoles, 29 de octubre de 2025

Libro de Sal - Poema 2

Un hálito deslumbrante 

  

Si te tengo en mi mirada
es porque siempre te veo.
 
Si te tengo en mi boca
es porque encuentro en tu mirada
un hálito deslumbrante
que me estremece.
 
Sumiso me desvelo,
y mis manos son tus manos,
y mi boca es tu boca,
y tus ojos son mis ojos,
y tu mirada, ¡esa mirada!,
es la mirada de todas las miradas.
 
Si te digo y me repito
y, a veces, por razón me desgañito,
no es por mí,
que nada tengo;
es por ti,
que guardas cuanto albergo.
 
Por mis manos que son tus manos,
por mi boca que es tu boca,
por tus ojos que son mis ojos,
y por tu mirada, ¡esa mirada!,
que es la mirada de todas las miradas.


Víveme,
y tráeme tu sonrisa
de ese enorme arcón viejo
donde escondes el pasado,
tu sonrisa y me desvelo.
 
Me gustan tus manos,
y tu boca, y tus ojos,
y tu mirada felina.
 
Me gustas cuando sonríes
porque me traes el cielo,
y cuando dejas escapar un beso
que feliz, tremendo, estruendoso,
portentoso, delicado tormento.


Juan E. Liébana Cazalla

No hay comentarios:

Publicar un comentario