Más allá del espejo
Llueve y acaso es noviembre.
Es como si con las primeras lluvias
la torpe gota me alcanzara el rostro
y le tocara el halo de nostalgia,
afín, serena al cerco de la luna.
Entonces cuando miro a la llanura
es imposible verme en lo que quiero,
menos aún sentir lo que prefiero,
todo es devastación en su premuraen noviembre, sin hojas, cuando llueve
y un halo de nostalgia ha impregnado
la torpe gota me alcanzara el rostro
y le tocara el halo de nostalgia,
afín, serena al cerco de la luna.
es imposible verme en lo que quiero,
menos aún sentir lo que prefiero,
todo es devastación en su premuraen noviembre, sin hojas, cuando llueve
y un halo de nostalgia ha impregnado
el cerco de hermosura de la luna.
Monocorde esta realidad banal
donde levanto mis manos hastiadas
de gritos, estridencias y lamentos
con la cíclope rabia lastimada
y contenida de vanos momentos,
sabiendo que nada hay tras el cristal:
un soliloquio, un reflejo vacío
en el equívoco espejo de luna
que demoro noviembre cuando llueve
y el halo de nostalgia dejo impreso
la hermosura de la luna en su cerco.
de gritos, estridencias y lamentos
con la cíclope rabia lastimada
y contenida de vanos momentos,
sabiendo que nada hay tras el cristal:
un soliloquio, un reflejo vacío
en el equívoco espejo de luna
que demoro noviembre cuando llueve
y el halo de nostalgia dejo impreso
la hermosura de la luna en su cerco.
Juan E. Liébana Cazalla

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