París
soñé que soñé luces de pasión,soñé con soñar desde mi colchón
que por soñar soñaba con tu piel.
Pero tu piel se mudó cascabel,
de tus brazos afloró el armazón,
en piedra se tornó tu corazón
y tu tierna sonrisa en un laurel.
te izaste sobre la antigua neblina
como quien toma su hogar con hombría.
el discurrir del Sena y su osadía,
y, cómo no,
Juan E. Liébana Cazalla



































