martes, 9 de diciembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 10

 París


Soñé que soñé un inmenso vergel,
soñé que soñé luces de pasión,
soñé con soñar desde mi colchón
que por soñar soñaba con tu piel.

Pero tu piel se mudó cascabel,
de tus brazos afloró el armazón,
en piedra se tornó tu corazón
y tu tierna sonrisa en un laurel.
 
Brotaste París de la tierra fría,
te izaste sobre la antigua neblina
como quien toma su hogar con hombría.
 
Admiré Notre Dame, tan albina
el discurrir del Sena y su osadía,
y, cómo no, la Torre concubina.

Juan E. Liébana Cazalla


viernes, 5 de diciembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 9

 Palabras y silencios


Con los sonidos que aletean
por encima de mi cabeza
construiré un collar de palabras
sinceras, y no faltarán:
Besos y abrazos.
Sombra en la luz.
Recuerdo en el olvido.
Amor en el desamor.
Cariño en la desunión.
Misterio en la claridad.
Amistad en la enemistad.
Ternura en la brutalidad.
Ensueño y realidad.
 

Y entre ellas insertaré como perlas
los tenues silencios;
estallará el nácar como pompas de jabón,
y por un momento reinará la sombra callada
antes de que la profunda penumbra nos invada,
antes de que mis labios busquen entre las palabras
una nueva esencia.
 
Así, quizá aprenda algún día,
la importancia de las palabras,
y el secreto que guardan
los silencios.

Juan E. Liébana Cazalla


jueves, 4 de diciembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 8

 Oscuridad


Cuando la oscuridad me obsequia,
con su manto de tristeza,
me pierdo en ella.
 
Entonces dejo de ser el que soy,
o no, quizá siga siendo yo
u otro, y a la vez el mismo.
 
Me es tan difícil distinguirme.
 
Mi sombra es tan oscura,
se vuelve siniestra, casi profunda,
es como si la oscuridad centellease
con estridentes tonos azulados
tan brunos, tan radiados, tan…
 

Cuando la oscuridad me oculta,
una segunda piel de tela sombría
me viste;
sedienta de mi cuerpo,
se amorfa e hilvana,
sugestiva;
se adhiere y cubre cada poro
como un pozo del desierto
ofusca al sediento.
Me absorbe, lame, penetra,
hasta la insana impudicia,
hasta la cruel impiedad.
 
Entonces,
cuando la oscuridad es mi sayo,
sólo entonces,
me siento solo y abandonado.

Juan E. Liébana Cazalla


viernes, 21 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 7

 No te quiero


Aunque tú creas, crees, que no te quiero,
pienses y me sometas al tormento
del vil desprecio del que me lamento,
hablando quiero ser tu compañero,
 
y abrir un paso en el desfiladero
que comunique tu corazón lento
con mi ardiente vientre todo el hambriento
y tener la pasión del caballero,
 

y urdir algún mensaje placentero
que calme de tu voz: que no te quiero,
que soy por desgracia un bandolero.
 
Falso es que no te quiero, que no te amo,
sepan ya que el amor es mi reclamo,
en ti mujer, muy firme lo derramo.

Juan E. Liébana Cazalla


jueves, 20 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 6

 La mariposa


Un dócil enjambre de mariposas
simularán el cerco de la luna
al atardecer claro del verano.

Irá la brisa calma sosteniendo
el heno suspendido y casi inmóvil
en el revoloteo inmaculado.
 
En contraste con el senil añil
aleará grácil una reina nívea
por los confines del jardín divino.
 
Más allá del eco y la penumbra
alcanzará por noble el libre cielo
¡oh tú, albura impecable! Virgen suave.
 
Retozará en el terciopelo azul
como rocío en el áureo templo
sus alas, punta de sombra turquesa.


Sin apenas esfuerzo solo un tenue
vaivén, la posará debilitada
sobre la hoja que será su casa.
 
Y allí posada soñará su largo
vagar, qué flexible son unos días
como ochenta años moramos de azar.

Juan E. Liébana Cazalla


miércoles, 19 de noviembre de 2025

Libro de Sal - Poema 10

 Hay una luz en tus ojos


Hay una luz en tus ojos                     
que, acaso, yo veo solo;
y una luz en tu mirada
que el miedo desbarata.
 
Hay una luz en tu cara
que me quema como el hielo
y me agrieta como el pliego
el tacto de la piel clara
 
La luz se hace blanda niebla
cuando emerge la tristeza
y días nublados pueblan
la sombra de tus ojeras.
 
Hay una luz en tus ojos
que ni la penumbra aleja
ni puede la negra pena
domeñar su tierno acoso.
 

Pero con la primavera
cuando el verde sol te alcanza
hay una luz a tu vera
que a todos nos avasalla.
 
Y en los días gloriosos,
seducido, hasta logro,
 
y acaricio los colores
que envuelven tu testuz,
un arco iris oler
y etéreo, besar tu luz
 
y sentir contra el tacto de mis dedos
la caricia iluminada en tu piel.


Juan E. Liébana Cazalla


lunes, 17 de noviembre de 2025

Libro de Sal - Poema 9

Beso de luna


Tengo una flor para darte,
apenas habla de dolor,
habla de ti,
del dulce son del corazón,
habla de mí,
de la promesa del amor,
murmura de ambos
tiernas estrofas,
a la lánguida luz
de la luna pálida.
 
Con esta flor te doy su luz
ella, que anida en mí,
escondida;
mucha no es,
pero es para ti.
Acéptala con un leve suspiro,
guárdala como un beso de rocío,
y así refresque de tu recuerdo,
el beso de luna,
que en la noche enamorada
un día lejano te ofrecí.
 
Con esta luz te di mi ser,
pobre era y pobre es,
lo sé,
pero a pesar de los pesares,
soy cuanto eres, y así, soy cuanto soy.
Toma, si acaso, el tormento de mi voz
y ocúltalo, ocúltalo,
tú que supiste comprender,
por siempre,
la luz de mi amor.


Juan E. Liébana Cazalla


Libro de Sal - Poema 8

 Ahora

Ahora,
que te miro,
casi sorprendido,
no te veo.
¡Qué fue de ti!,
de tu sonrisa fresca,
casi franca,
como el manantial blanco
donde jure:
las nubes y sus formas,
la luna adormecida,
y la tierra toda para ti.
 
Ahora,
que te miro,
casi perplejo,
no te veo.
¡Qué fue de las alondras!,
tal vez nunca existieron,
quizá algo más alumbrado por la fantasía,
esa gran embustera,
la farsa enfermiza donde se adormece tu mirada,
ungida de falsas expectativas,
tentadora,
poseída por el recuerdo, siempre amargo,
de un tiempo anterior
donde el mundo era luz
y no un trágico fraude.
 
Ahora,
que te miro,
casi cano,
no te veo.
¡Qué fue de ti!,
de tu palabra,
de ese verso fogoso,
del aliento primaveral
que todo lo inundaba,
esplendoroso lo ocupaba
y me acogía,
casi silencioso,
en tu pecho y en tus manos
y ahora,
ya casi transparente,
te miro y no te veo.

Juan E. Liébana Cazalla


viernes, 14 de noviembre de 2025

Libro de Sal - Poema 7

La niebla del rumor



Cuando salgo te busco en las tormentas;
si puedo miro tu reflejo en el mar,
converso en la lengua de los espejos
con el aire que tiene algo por dar.

Respiro del viento de la espesura
el incierto aroma, caricia en tu piel.
Si puedo busco el cerco de hermosura
cuando admiro mudo tus labios de miel.
 Y de la luz en la niebla, no hablaré;
obviaré las calles umbrías de amor,
sólo, el beso de tus labios sellaré.
 
Así dormida entre la lluvia y el clamor
la mirada de tus ojos buscaré
temeroso de que todo sea un rumor.


Juan E. Liébana Cazalla

jueves, 13 de noviembre de 2025

Libro de Sal - Poema 6

 Estos miedos…  

 

Yo no me asusto de ti;
ni de las astutas mujeres
que me lastiman adrede.
 
Yo no me espanto de ellos;
ni de los engreídos hombres
que estúpidos me agreden.

Yo no me aterro de aquellos;
ni de los inquietos muertos
que en tinieblas me transgreden.
 
Yo no me escondo de estos;
ni de los infaustos fantasmas
que pueblan mis cansados sueños.
 
Yo solo me temo a mí;
mucho más y sin dudarlo
que a todos esos extraños.

Juan E. Liébana Cazalla


miércoles, 12 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 5

La princesa 


La princesa de este cuento está triste,
su melancolía va más allá
de una calabaza o de un simple chiste.
 
Más turbada está la pobre mamá:
no consigue por sus méritos propios,
casar a su hija con el gran Rajá.
 
Qué urna de cristal sin grano, ni acopios.
Llora la princesa sin su zapato,
la aya busca el cántaro de los opios.
 
Sin comida el pueblo, yo sin boato.
En el ventanal, la niña suspira
por el jardinero de trato grato.
 
Mísera está, en el castillo de la ira.
Muerto es, quien endulza la fértil tierra
si no hago de la astucia mi mentira.
 
El Rajá me oirá o será la guerra.
¿Buen aya, es hora de ir al jardín?,
tengo el alma en pena y mi ánimo yerra.
 
¿Porqué el Rajá me agasaja sin fin?
Ámame junto a la acequia dorada,
cultiva en mí, la raíz del jazmín.
 
Quiere tomar mi carne bronceada.
Esta noche cuando salga el lucero,
en mi cuarto te espero ilusionada.
 
Será un concubinato placentero.
Tengo de jazmín el vientre cuajado,
mi culpa viene de ti, jardinero.
 

Dejaré la turbación por el grado.
¡Madre mía, que estoy enamorada!,
de ese guapo gañán, nuestro criado.
 
Del harén me haré dueña bienamada.
¿Morirás bajo el hacha sanguinaria?
No, mientras sea princesa preñada.
 
El criado a la mazmorra corsaria.
Pobre de mí, gestaré oculta y sola,
sin el calor de su dulce plegaria.
 
El niño será del Rajá, aureola.
Mi hijo será el vástago de mi madre,
¿pero se tragará el Rajá esta bola?
 
El rajá no reparó en el descuadre.
Soy la princesa más desdichada,
sin hijo, sin amor y sin caladre.

Juan E. Liébana Cazalla


martes, 11 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 4

 Ira


Me escandaliza la afectada boca
esta lumbre que quema, desgraciado,
me consume y me pudre, desolado,
como broza de bilis que me toca.
 
Turbia sube bravía y como loca,
toma posesión como dios alado
de la rabia que trastorna mi estado,
transformando tierna alma en dura roca,


Reniego de ti, pasión, negra flecha,
fantasmal frontera, feroz abismo,
vienes como mujer insatisfecha,
 
a gozar sin reservas mi simplismo,
a confundir mi voz siempre maltrecha
en un fuego que me queme a mi mismo.

Juan E. Liébana Cazalla


viernes, 7 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 3

 Extrañación


Lejos quedó ese mar que eran tus ojos,
esa mirada pícara en complot,
esa sonrisa, luz de luna plena
con que atraer reflejos de otro mundo,
otra llama, otro espíritu, otro tiempo.
Lejos voló ese verbo traicionero.
En mí, sonidos tristes atronaron
como un raro bramar martirizado.
Durmieron los espectros del pretérito,
cayó el velo abrasado de este duelo,
duelo en brumas, partió la ciega pena.
Hoy que extraño, nublada tu presencia.
Hoy, que tu voz susurra cantarina
y tu sonrisa pinta en los espejos
solitarios del río, sueño el sueño
de soñarte más viva en mi recuerdo.


Juan E. Liébana Cazalla


miércoles, 5 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 2

 Espuma y viento
 
 
Imaginando siempre te recuerdo
junto a un mar de olas espumosas,
cielo azul, viento blanco como acuerdo
y un jaspeado de aves perezosas.
 
Fantaseando siempre te imagino
sentada sobre la arena cálida,
dorado sol, crestas de turbio lino,
mariposa eterna en su crisálida.

Cuando el viento espumea en mi memoria
te evoco soñadora como un lienzo:
tu faz perenne, hermosa, dilatoria.
 
Siempre que el viento es espuma ilusoria
y tenga yo entre mis sueños, tus sueños
perdurará la esencia de esta historia.


Juan E. Liébana Cazalla

martes, 4 de noviembre de 2025

Libro de los Sueños - Poema 1

Ausencia


Brusca incertidumbre, pétalo añejo,
loca embestida del desasosiego,
alimaña ajada, turbio bermejo,
quebranto somnoliento que desamo;
yo que te vi por el camino viejo,
más allá de los senderos del sueño,
yo que te vi atravesar el espejo
que guarda pura la línea del cielo;
ya no recuerdo tu tierno gracejo,
ni tu sedoso olor a madreselva,
ni tu semblante tan cariparejo;
sólo esta privación, la desazón,
esta peste inhumana, fuerte rejo,
con que mirar y no verte ni en sueños.

Juan E. Liébana Cazalla

lunes, 3 de noviembre de 2025

Libro de Sal - Poema 5

Compasión y orgullo


Dentro, en la botella de ron anejo,
a cuatro pies del estúpido gato,
guardo horas y lamentos callados
y hasta arrugado, amores desatentos
de intemporales sueños demorados.


Los sueños son brumas, ajena al canto,
embadurnado de alcohol grasiento,
descorazonado, la flecha y el dardo,
el mástil hecho de palo de santo
y el alma apenada grita un lamento:


 
“No me mires de lado, furiosa, amor,
ocultando tus labios enlodados
de la tierna flor, promesa y secreto
de un triste mañana roto y amañado
por la compasión del enamorado,
por el siniestro orgullo, él, siempre ajado.”


Juan E. Liébana Cazalla


viernes, 31 de octubre de 2025

Libro de Sal - Poema 4

Más allá del espejo


Llueve y acaso es noviembre.
Es como si con las primeras lluvias
la torpe gota me alcanzara el rostro
y le tocara el halo de nostalgia,
afín, serena al cerco de la luna.
 
Entonces cuando miro a la llanura
es imposible verme en lo que quiero,
menos aún sentir lo que prefiero,
todo es devastación en su premura
en noviembre, sin hojas, cuando llueve
y un halo de nostalgia ha impregnado
el cerco de hermosura de la luna.

Monocorde esta realidad banal
donde levanto mis manos hastiadas
de gritos, estridencias y lamentos
con la cíclope rabia lastimada
y contenida de vanos momentos,
sabiendo que nada hay tras el cristal:
un soliloquio, un reflejo vacío
en el equívoco espejo de luna
que demoro noviembre cuando llueve
y el halo de nostalgia dejo impreso
la hermosura de la luna en su cerco.

Juan E. Liébana Cazalla

jueves, 30 de octubre de 2025

Libro de Sal - Poema 3

En la noche oscura


En la noche,
cuando la pléyade de estrellas
inunda el cielo nocturno del alma,
puedo escribir tu nombre
con los luceros esquivos
que pretenden escaparse per se.
 
En la noche,
puedo soñarte
y hasta olvidarme
del violento miedo de la soledad,
apenas unos momentos,
en la noche oscura,
repleta de esfinges de estrellas;
y hasta puedo llamarte
en los jardines babilónicos,
y, si quiero, en las estrella flotantes
que acompañan a tu mirada perdida,
esa miríada de ejemplares diminutos,
brillantes y olvidados.
 
En la noche,
puedo reír
con la risa de antaño,
esa risa completa de risas eternas,
y saber en la noche estrellada
que sigues siendo, en algo, mía.

Juan E. Liébana Cazalla

miércoles, 29 de octubre de 2025

Libro de Sal - Poema 2

Un hálito deslumbrante 

  

Si te tengo en mi mirada
es porque siempre te veo.
 
Si te tengo en mi boca
es porque encuentro en tu mirada
un hálito deslumbrante
que me estremece.
 
Sumiso me desvelo,
y mis manos son tus manos,
y mi boca es tu boca,
y tus ojos son mis ojos,
y tu mirada, ¡esa mirada!,
es la mirada de todas las miradas.
 
Si te digo y me repito
y, a veces, por razón me desgañito,
no es por mí,
que nada tengo;
es por ti,
que guardas cuanto albergo.
 
Por mis manos que son tus manos,
por mi boca que es tu boca,
por tus ojos que son mis ojos,
y por tu mirada, ¡esa mirada!,
que es la mirada de todas las miradas.


Víveme,
y tráeme tu sonrisa
de ese enorme arcón viejo
donde escondes el pasado,
tu sonrisa y me desvelo.
 
Me gustan tus manos,
y tu boca, y tus ojos,
y tu mirada felina.
 
Me gustas cuando sonríes
porque me traes el cielo,
y cuando dejas escapar un beso
que feliz, tremendo, estruendoso,
portentoso, delicado tormento.


Juan E. Liébana Cazalla

Libro de Sal - Poema 1

Los Silencios


Me dan miedo los silencios
que se ocultan entre las palabras,
ese pozo negro sin sombra, sin luz, sin nombre.
 
Y tú, ¿me enseñas a ver el miedo entre las palabras?
Y yo, pero eso sólo es torpeza.


El miedo no se aprende, no se enseña.
Se capta por imitación de lo absurdo.
Se vislumbra en la penumbra de los rincones donde yacen los silencios.
 
Aquí, nada es nada,
salvo la soledad de los espacios, allí
donde duerme la oscuridad de las palabras.
 
Y entre líneas,
velado el misterio, aquejado el suspense
está el grito dormido para estallar en el momento impreciso y más voluble.


La lluvia empapa los gritos.
¿Y de la luna?, nada.
 
Hasta la luna se extravió para no verlo,
para no ser testigo de la oscuridad entre las palabras
que siempre, por desgracia, me alcanzan.


Juan E. Liébana Cazalla

martes, 28 de octubre de 2025

El libro de las abstracciones' - Poema 64

 “Es fácil encontrar a alguien a quien querer,
lo difícil es mantener el amor en el tiempo”
Juan E. Liébana Cazalla
 
 
 
.. a M.ª del Carmen Barrios Calmaestra
 
  

Te encontré cuando nacía la luz de mi vida,
cuando mis jóvenes ojos oían y aprendían
a atisbar en la nebulosa del deseo y leían
confusos entre la bruma la palabra prohibida.


Te encontré y me enamoré de tu voz sonora,
de tus ojos de miel que embrujaron mi razón
como la espuma en la cresta de la ola es son,
y engaña con un beso efímero la orilla cantora.
 
Dejé de estar enamorado para querer tu corazón,
con la pasión comprometida del compañero fiel.
Hoy, a las puertas de la vejez embaucadora y cruel
¡cuánto esfuerzo mantener la llama de la pasión!
 
Después de tantos años consumados, las palabras
que antaño eran vida, con dulzura se gastaron.
Las miradas de fervor efervescente, se apagaron
como la claridad, el anochecer nubla y labra.
 
La cansada convivencia de los años, hizo difícil
de asumir el sueño de aquel ideal juvenil.
El querer obró su camino a lo largo de días oscuros,
hasta convertir aquel grito en amor con claroscuros.
 
Ya no te quiero, mi amor,
pero cuánto te amo, mi flor.


Juan E. Liébana Cazalla


(Este es el último poema del poemario 'El libro de las abstracciones' gracias, amigos, por ser partícipe de su lectura)

lunes, 27 de octubre de 2025

El libro de las abstracciones' - Poema 63

“Somos más sinceros cuando estamos iracundos que cuando estamos tranquilos”
Marco Tulio Cicerón
 
 
 
Te temen como al temporal en la noche.
Eres la hermana perversa de las emociones.
Contigo se olvidan todas las lecciones.
Tu voz es más oscura que la medianoche.
Siempre están tras tu fundamento impulsivo.
Buscan la facultad de tranquilizar tus ímpetus.
Fracasan porque eres un estallido de indisciplina,
de soberbias tiranías y angustias muy diversas.

Ira, hablo de ti, hablo del desafío.
Ira, hablo de ti, hablo del sobresalto.
Ira, ¿qué poder guardan tus entrañas
que hace a tu sangre tan extraña?
 
Naces de los conflictos: ellos te alimentan.
Tan glotones como una recurrente tempestad,
tan destructor como un huracán de mar a tierra.
No siembres más dolor entre los que penan.
El miedo os inunda, enfervoriza y persigue
cuando con fuerza mordéis la herida interior.
La ferocidad se convierte en daño corrosivo,
cuando todo se corrompe y nada se consigue.
 
Ira, hablo de ti, hablo del desafío.
Ira, hablo de ti, hablo del sobresalto.
Ira, ¿qué poder guardan tus entrañas
que hace a tu sangre tan extraña?
 
¿Cómo templar el alarido de tu violencia
antes de que el dolor sea tara y gran carencia?


Juan E. Liébana Cazalla

miércoles, 22 de octubre de 2025

El libro de las abstracciones' - Poema 62

“La felicidad es el significado y propósito de la vida,
 la meta general y final de la existencia humana”
Aristóteles
 

 
 
Deleite de luz finita, elogio del corazón.
soplo de gozo para el alma por su guion.
Intenso desafío de la sensibilidad,
eres esto y mucho más, felicidad.
 
Felicidad, te buscan por rincones y fuentes,
revisan atentos aleros y esquinas esquivas
donde camuflada te escondes con evasivas
Eres escurridiza como la piel de las serpientes.


La necesidad de hallarte es irracional,
te buscan desde la generosidad altruista,
te buscan desde la egolatría más egoísta.
Te buscan. Todos ansiosos quieren un grial.
 
La razón les empuja sin sosiego hacia este fin,
fin último, fin necesario para conseguir vivir.
Felicidad, eres huidiza, viajas seductora en tu fluir
entre sombras de imaginación y olores de jazmín.
 
Imaginación, si no les permites inventar la felicidad,
al menos, concédeles la paz del amor y la amistad.

Juan E. Liébana Cazalla

El libro de las abstracciones' - Poema 61

“La humanidad tiene una moral doble: una predica
y no practica y otra que practica y no predica”
Bertrand Russell
 
 
 
De la integridad espero,
la pureza de la palabra,
la palabra, arma que labra
las nobles voces del acero.
 
Las palabras retuercen la dúctil ideología
a la conveniencia de los falsos oradores,
sin importar demasiado los opositores
ni lo que deja en el camino su fiera altanería.
 
La moral es principio innato de la humanidad.
La conciencia dicta unas normas sencillas
que todos deben ejecutar a pies juntillas,
sin menospreciar ni un ápice su integridad.


¿Por qué entonces burlones jugáis
al nefasto juego de la doble moral?
Todos, afín, cumplan la regla real
de servir a las leyes que os otorgáis.
 
En este juego cruel no importa ser varón
o mujer, los dos, por igual, están sometidos
al control de la realidad y principios recibidos.
Todos deben acceder al equilibrio del perdón.
 
No existe sociedad sana si sus constituyentes
aceptan la desigualdad entre sus componentes.


Juan E. Liébana Cazalla

lunes, 20 de octubre de 2025

El libro de las abstracciones' - Poema 60

 “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”
Jean-Jacques Rousseau
 
 
 
La naturaleza no tiene dualidad, no es buena o mala,
es creadora de vida y destructora de lo deteriorado,
un rostro frío de eficacia para lo que debe ser eliminado,
sin importar pretextos morales o inmorales, ni escala.
 
La sociedad es sobre todo leyes y ante todo justificación.
Os guía una libertad gobernada por la más estricta justicia
y una civilización que a cada paso que da es más avaricia,
más pobre en su ambición desmedida de ruindad y pasión.


El hombre es producto de la naturaleza
y como tal obedece a su moral original,
pero la sociedad marchita la flor genial,
hasta convertir lo singular en fea belleza.
 
Perdisteis la candidez por el más oscuro arrojo,
el virtuosismo del inicio por la exigencia viciosa
que en vuestros días mancha la pureza rabiosa
del orden, la ética y los valores rotos por el enojo.
 
Dejasteis atrás vuestro estado salvaje y natural
para convertiros en almas de esencia glacial.


Juan E. Liébana Cazalla


lunes, 13 de octubre de 2025

El libro de las abstracciones' - Poema 59

“No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige”
Schopenhauer
 
 
 
Queréis muchos ‘qué’ a lo largo de vuestras vidas
sea la única manera de llegar a un ‘cómo’ seguro.
Con ‘qué y cómo’ crearéis un destino sin apuro
donde refugiaros en paz de las crueles heridas.
 
Deambular por el mundo es algo muy extraño,
estáis sometidos a demasiados avatares
que minan vuestros anhelos más singulares
y os privan de la luz esencial del desengaño.

 
Sois poco juiciosos en vuestro torpe deambular
como gaviotas que no supiesen regresar del mar.
Sois perplejidad si no existe un lugar donde acabar
como pingüinos perdidos sin rumbo en altamar.
 
Necesitáis del resplandor para hallar la felicidad.
Un punto y su camino para no perder la veracidad
del destino que no os debe faltar pues es necesidad,
o seréis como un barco perdido en la inmensidad.
 
Sin un lugar preciso donde ser bienvenidos,
el sendero erraréis y estaréis como perdidos.  


Juan E. Liébana Cazalla


viernes, 10 de octubre de 2025

El libro de las abstracciones' - Poema 58

“Dos cosas llenan mi ánimo de admiración y respeto:
el cielo estrellado sobre mí y la moral que habita en mí”
Immanuel Kant
 
 
 
Saber fue siempre un riesgo increíble.
Saber implica aceptar lo admirable.
Saber siempre exige vencer el miedo
y abrazar lo desconocido con denuedo.
 
Aunque el razonamiento humano es finito,
y el desasosiego que genera es pura libertad,
no por eso deja de ser una hermosa realidad.
Es como un pórtico al interior de lo inaudito.

 
La ley que os gobierna es aún más pavorosa:
Os obliga a ser seres de moralidad estricta,
casi ejemplares para los demás y adicta
a la seducción innata de la necesidad ansiosa.
 
Debes ser en cada situación excepcional,
así lo dictamina vuestra libertad personal,
libertad personal exclusiva y funcional
que fría emana de una voluntad imparcial.
 
Y si en las acciones que dicta la moral
existe la posibilidad de la arbitrariedad,
que ésta sea producto de la necesidad
y no un fin para conseguir algo ilegal.
 
Sois polvo de estrellas con una corta racionalidad,
pero no centellearéis si la moral no es una realidad.


Juan E. Liébana Cazalla


jueves, 9 de octubre de 2025

El libro de las abstracciones' - Poema 57

“Cuanto más alto hablaba de su honor, 
más rápidamente contábamos los cubiertos”
Ralph Waldo Emerson
 
 
 
Ruega con fervor a tu voluntad,
no te engañes con la soberbia lerda,
innata en individuo que no recuerda,
que loarse a sí mismo es imbecilidad.
Oyes a algunos ensalzarse con sus palabras,
la gloria que nadie les ofrece en realidad,
solo es altivez, prepotencia y necedad.
Solo los demás deben alabar lo que labras
con esfuerzo, sufrimiento y humildad.
Ser aclamado por los demás que juzgaran,
si eres merecedor de portar tal dignidad
no todos son venerables candidatos a dicho plan.
De poco valen las arengas y las lindas flores,
si no proceden de la voluntad de los demás.
De lo contrario serás un necio nada más,
o un arrogante, ahíto de prepotentes errores.
 
Si quieres ser lo que promulgas a voces: ¡calla y escucha!
lo que la calle tenga que decir de tus palabras y tu lucha. 
 


Juan E. Liébana Cazalla


miércoles, 8 de octubre de 2025

El libro de las abstracciones' - Poema 56

  “Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos”
K’ung Chung-ni (Confucio).
 
 
 
Tú eres tú y tu expresa voluntad,
en ti miras audaz, de ti te vales.
Eres consciente de los muchos males
que rodean tu rigurosa realidad.
 
Los demás son como niños jugando
al cautivo juego del embelesamiento.
Una forma de vivir fuera del pensamiento,
o de desoír la vida que acaban malgastando.
 
Vivir es el don de conseguir el propio respeto,
a base de honrar a los que te rodean, es más,
a base de ser benévolo en tus juicios y jamás
negar la generosidad a los que están en un aprieto.
 
Solo existe un sendero que es camino
y crecimiento de tu esencia personal:
Valerte por ti mismo. Regla fundamental
para lograr tus metas y sentirte genuino.
 
Solo existe alguien capaz de vencer los obstáculos,
confía en ti mismo y crea tus propios espectáculos.


Juan E. Liébana Cazalla


martes, 7 de octubre de 2025

El libro de las abstracciones' - Poema 55

  “El amor es la más fuerte de las pasiones, porque ataca
al mismo tiempo a la cabeza, al cuerpo y al corazón
François-Marie Arouet de Voltaire
 
 
 
 
Eres necesidad humana en sus vidas.
Un compás continuo. Una neuralgia
que marca una increíble nostalgia
del sentimiento. Vulgares arremetidas.
Eres infinito recelo para el ojo experto.
Eres soberbia tormenta para el olvido.
Eres un vendaval de sufrimiento fluido,
porque tu lamento es un dolor despierto.
Amor, eres la fuente de donde brota el sabor.
Amor, tan frágil como los pétalos de una flor
y, a la vez, tan fuerte como un diamante de honor.


¡Los humanos sois tan versátiles para el amor!
Tú arramblas con todo lo que sea afán de enredo.
Tú no tienes cura cuando surges como verdadero.
Tú eres un auténtico desafío cuando eres sincero.
Tú naces de la creencia de la voluntad de un puedo.
El amor se transforma en una terrible obsesión
cuando llega al corazón, cetro de deseo y arrebato.
No sirven las palabras. Ella es la pasión y el estrato
para convertir la cabeza en un mar de seducción.
 
Si descubres el amor veraz, sentirás con el corazón
la dicha gozosa que desprecia orgullosa la razón.


Juan E. Liébana Cazalla